SOBRE EL CAFÉ
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Estoy releyendo un artículo de un periodista estupendo, amigo mío que me llena de asombro, aunque no sé porqué, de todos es sabido que la Iglesia Católica Romana, ( católica, es igual a universal ) a lo largo de los tiempos siempre a metido las narices en todo, o, en todo lo que ha podido. Pero lo que no me podía imaginar es que tambíén lo hubiera intentado con el "café".
Cuenta Manolo en su artículo que la iglesia católica italiana combatió el café hasta el punto de presionar a finales del siglo XVI al papa Clemente VIII para que vetera la " diabólica" bebida.Sostienen los historiadores afectos o amables con el Vaticano que, antes de pronunciarse, el papa quiso probarlo y que al primer sorbo exclamó:<<Sería pecado dejar a los descreídos una bebida tan deliciosa; ¡Venzamos a Satanás impartiéndole la bendición, para hacer que esta bebida sea verdaderamente cristiana¡>>
En Londres, la llegada del café desempeñó dos papeles a la vez: combatir los efectos del alcohol y alejar a la gente de las tabernas, donde se dejaban salud y dinero.
En la primera cafetería londinense había un cartel que decía :" ¡Esta bebida vivifica el espíritu y alegra el corazón¡"
En España, el CAFÉ con mayúsculas se extiende por todo el país como alternativa culta y sobria a la taberna.
Miguél de Hunamuno dejó escrito ,advirtiendo de que lo hacía " con escándolo acaso de ciertos pedantes", esta frase lapidaria: "La verdadera universidad popular española han sido el Café y la plaza pública."
En Alemánia no eran sólo centros de reunión y de conversación, sino que también se escribía música. Y sobre todo no se bebía cerveza.
Bach dedicaría una de sus ingeniosas cantatas profanas al café.
Siento disentir sobre sobre los que querían cargarse el CAFÉ, yo soy una fan de este brebaje maravilloso, y me pasa como a las cabras de la leyenda de un pastor en Arabia, alla por el año 600, que notó que sus cabras se comportaban de una manera distinta despues de comer las hojas de un arbusto hasta entonces sin utilidad, se las dio a comer a unos monjes de un monasterio cercano para que no se durmieran durante sus oraciones nocturnas.
Eso es lo que hace que yo esté a estas horas contandoos estas cosas <<EL CAFÉ>>.
Un besazo a todos los que decidais leer estas cosas que me dá por contaros.
Jajajaja! ¿Qué sería de nosotras sin nuestros cafetitos? Sé de una (la ciclogénesis, para más detalles) que más que sangre tiene café en las venas! Muy bueno Elo!
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