Que tarde de viernes¡¡
Parece mentira que las cosas se pongan de tal manera
que te pases el viernes metida en casa. La verdad es que al pensarlo me
fastidio. Pero luego la tarde se me ha pasado sin darme cuenta.
Mi amigo José Luís, me ha tenido entretenida. Entre
llamada y llamada me he enterado que ganaba España por un gol, mas tarde que
nos empataban, y menos mal que ha terminado el partido por que si no, hasta podíamos
haber perdido, siendo mucho mejores que el equipo visitante.
Bueno, no es de esto de lo que quería hablaros. Ahora
bien, ¿de que quería hablaros?
Del amor. Podemos hablar del amor. Que es lo que cada
cual entiende por amor.
Para mi hay muchas clases de amor. El maravilloso amor
que yo siento por mis hijas. Está creado a la vez que ellas se iban creando en mí.
Un sentimiento que crece a la vez que ellas crecen en mi cuerpo y se acentúa
cuando salen de mi interior para vivir
su propia vida. Una experiencia increíble, mística, inigualable.
El amor a mis nietos. Hijos de hijos, ¡dos veces hijos¡
Yo en este momento tengo cuatro nietos, mi nieto mayor,
(el único hombre de la familia, el hombre de mi vida, como yo le digo), dieciséis
años, le sigue mi Sandra, con catorce,
una preciosidad, con un carácter tan bonito, siempre alegre. Y ahora me
han venido mis pequeñas, Kenya y Ashira de tres (casi cuatro) y dieciocho meses.
Son cuatro bendiciones con las que mi Dios me ha premiado.
Se dice que se los quiere más que a los hijos, pero yo
creo que no. De distinta manera. Te hacen recordar cosas ya vividas y un poco
alejados en el tiempo, pero que se actualizan al comprobar que la historia se
repite. No exactamente igual, ¡¡pero tan parecida¡¡.
Amor a los padres. Que distinto al amor a los hijos. De
los padres se espera todo. Pensamos que tienen la obligación de cuidarnos,
educarnos, amarnos, sin pedir nada a cambio. Un amor egoísta.
Es verdad que con el paso de los años rectificamos
nuestro comportamiento y los valoramos en su justa medida, pero tienen que
pasar los años.
Los hermanos.
Mientras se está
en el hogar es entrañable. Cuando cada cual crea su propia familia, ya es harina
de otro costal. Cada uno establece otros lazos de unión con personas ajenas a
la familia de origen, y la relación se diluye un tanto. Si se añade la separación
territorial peor que peor. Pero bueno como decía mi abuela “más vale una gota
de sangre que una arroba de amistad”
Ya que menciono a mi abuela, mencionaré el amor a los
abuelos. Para mi han sido muy importantes, (los abuelos maternos, los otros
apenas los conocí) me han hecho feliz, mi abuelo jugaba tanto con mis hermanos
y con migo y nos hacía tantas cosquillas
que a veces creí que iba a perecer de tanto reír. También me rondaba, a falta de novio el venía a rondarme. Otra
cosa estupenda que consiguió mi abuelo es que mi madre me dejara ir al baile
allí en el pueblo.
Mi abuela era estupenda, una mujer fuerte, trabajadora,
dura, como la tierra que labraba. Pero con un amor especial para sus nietos. La
añoro.
El amor de pareja. Para mi, hombre y mujer.
Hay quien dice que se enamora uno una sola vez en la vida. Me parece que no
lo comparto. Cada cual tiene su propia historia y según le toque vivirla puede
tener un solo amor o varios. Hay amor de juventud, ese idílico, creado con
fantasías, “único” por idealizarlo, y se pueden sentir otros, mucho más
maduros, mucho más reales, con la fuerza de la madurez. También más difíciles.
Con la edad se van adquiriendo responsabilidades de las que no podemos ni
queremos separarnos.
Pero ¿que es lo que hace que surja algo especial entre
un hombre y una mujer?
Yo no lo sé, “se dice, que existe una química especial”,
creo sinceramente que algo de cierto hay en esto. Porque es algo irracional, no
todo/as valen, ni mucho menos, a veces pasa que sientes algo especial por la
persona equivocada, y la ideal, te aburre soberanamente, o sientes un rechazo
brutal hacia ella. Incomprensible pero cierto.
A la familia no la eliges, es la que te ha tocado por
derecho. A la pareja si la eliges, si aciertas en la elección, será una bendición
y te equivocas, será una maldición.
El amor es el motor de la vida, lo que nos hace reír,
soñar, sentir, procrear, caminar, abrazar, besar, llorar.¡¡ Nos da seguridad¡¡
Si amas y te sientes amado todo lo demás carece de importancia. Uniendo fuerzas
todo se consigue.
¡¡Amemos¡¡ No tengamos miedo al amor, es cierto que te puede hacer sufrir,
pero si corremos ese riesgo “viviremos intensamente” y eso es algo a lo que no
debemos renunciar.
Eloísa